MARRUECOS:Día 4. Ruta hacia el desierto de Merzouga

Que ganas!!!
Nos levantamos con una ilusión especial. Habíamos visto fotos de otros viajeros, pero no nos podíamos hacer a la idea de cómo sería visitar el desierto.

Desayunamos y pusimos rumbo a la plaza Jemma El Fna, donde nos esperaría el conductor para comenzar la ruta.

La primera sorpresa, nos la llevamos al comprobar que Ibra volvía a ser nuestro guía durante estos 3 días. Que suerte habíamos tenido!! La noche anterior nos habíamos despedido, ya que creíamos que no volveríamos a coincidir con él …
Genial!! 3 días de ruta, disfrutando de sus conversaciones y bromas. El viaje pintaba bien.

Salimos de Marrakech, cruzando el Alto Atlas por el puerto de Tizi en Tichka a 2260 metros de altitud dónde nos esperaba una gran nevada. Alucinamos con el paisaje y pudimos hacer unas fotos geniales.

Nuestra primera parada era la Kasbah de Ait Benhaddou, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Un recinto fortificado dentro de una ciudad amurallada.
Las casas de la ciudad, difícilmente se podían diferenciar con las colinas cercanas. Todo tenía el color de la tierra y tan solo nos dejaban intuir las construcciones, los huecos oscuros que dejaban las ventanas de las casas.

El pueblo era precioso. Recorrimos sus calles aprovechando para hacer fotos, mientras Ibra charlaba con una de las mujeres que caminaban por la calle. Al rato nos dijo que la mujer nos había ofrecido visitar su casa. No lo dudamos. Lo primero que nos enseñó fueron sus ovejas y gallinas, guardadas en la parte baja de la casa. La cocina, con un horno increíble hecho de piedra, el salón repleto de cojines y alfombras, y finalmente subimos a la azotea, donde pudimos disfrutar de unas vistas ideales del pueblo, el río y las montañas.

Agradecimos a la señora su amabilidad por habernos abierto las puertas de su casa y continuamos la visita. Las calles nos fueron llevando entre viviendas y pequeñas tiendas hasta la torre de vigilancia del pueblo, situada en el punto más alto de la montaña que formaba la ciudad.

Continuamos nuestro camino y al rato, paramos a comer en uno de los muchos restaurantes que bordean la carretera.
Nuestro siguiente destino era el Valle del Dades, donde dormiríamos.

Pueblos cercanos a la carretera.

Llegamos al Valle del Dades a mitad de la tarde.
Descansamos un rato en nuestro dormitorio, y la última parte del día la agotamos dando un paseo por el pequeño pueblo.

Durante la mañana del segundo día, podíamos visitar muchas otras kasbahs cercanas, pero después de ya varios días de amistad con Ibra, sabíamos que su pueblo ( El Khorbat) nos quedaba de camino, así que cambiamos ruta y nos dirigimos hacia allí.
Gracias a él tuvimos la posibilidad de ver el día a día de una familia. Nos llevó a su pueblo, nos presentó a su madre, a su hijo, antiguos compañeros de trabajo… en definitiva, nos hizo participes de su vida.
Fue viajar con un amigo. Le estaremos eternamente agradecidos.

Vista desde el interior de una kasbah.

Callejones de El Khorbat.
Después de comer, nos dirigimos al desierto.
Nuestro hotel base sería el Aubergue Du Sud.
Hotel Aubergue Du Sud.
El hotel era muy bonito, pero no íbamos a poder disfrutarlo. A la llegada nos sirvieron un té de bienvenida y pudimos relajarnos un rato en la terraza. Poco después ya estábamos subidos a nuestros dromedarios de camino al campamento en donde pasaríamos la noche.
Dromedarios.

Admirando la puesta de sol.

Fueron 2 horas de camino… en las que pudimos disfrutar de un nuevo paisaje. Las dunas de arena que nos rodeaban eran enormes y de un color arcilla precioso.
Según avanzábamos, el sol iba cayendo e hicimos una parada para estirar un poco las piernas y poder fotografiar la inolvidable puesta de sol.

El resto del recorrido lo hicimos de noche, hasta que por fin vimos brillar a lo lejos las luces del campamento.
Los chicos nos trataron genial. Cenamos en una gran haima, y finalizamos la noche en la arena, alrededor de una hoguera tocando bongos y timbales.
No podíamos acostarnos sin disfrutar de aquel cielo… era indescriptible. La oscuridad hacía que las estrellas brillaran aún más y decidimos alejarnos un poco del campamento para poder fotografiarlas.

A la mañana siguiente, regresamos al hotel, donde pudimos desayunar y reponer fuerzas para el largo viaje de regreso hacia Marrakech.
Desde luego fue una experiencia increíble. Así que os recomendamos a todos, que si tenéis unos días de más en vuestro viaje, no perdáis la oportunidad de conocer el Desierto de Merzouga.

1 comentario en “MARRUECOS:Día 4. Ruta hacia el desierto de Merzouga

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